English men

El Wanda Metropolitano fue el escenario elegido para la justa que el Liverpool le ganó por 2 a 0 al Tottenham. Pero ni el más caballero ni el más inglés pudo soportar tan protocolar encuentro.

La analogía entre el fútbol y la guerra, el campo de juego con el de batalla y los jugadores como guerreros no se pudo aplicar en este caso. Pocas faltas, ningún amonestado e incluso una mínima cantidad de offsides lo volvieron monótono y no tuvo la emoción que caracteriza a esta contienda a la que llamamos final.

Si bien el equipo de Pochettino tuvo más remates al arco y porcentaje de posición de pelota, los Reds fueron más efectivos y los superaron por dos tantos, con un gol de penal que ejecutó Salah a los dos minutos de juego y con un remate de Origi al final del partido después de que un defensor regalara innecesariamente un córner.

Jürgen Klopp se pudo sacar el mal sabor de boca que le quedó de la última final cuando su equipo perdió 3 a 1 ante el Real Madrid, con groseros errores del arquero Karius que fueron noticia por semanas y le dieron a la gente algo que recordar. Pero ésta quedará en el olvido, si es que hubo alguien que lograra la hazaña de ver los 90 minutos atentamente para guardarlos en su memoria.

Todos se comportaron como señoritos ingleses, educados y correctos, con una frialdad digna de su clima, lights a la hora de marcar y, como se dice en la tribuna, «sin huevos y sin sangre».

Lo que se esperaba que fuera «la gran batalla» fue un encuentro de lords que ni se animaron a ponerse frente a frente para demostrar quién es el más bravo.

Por Micaela Sabán

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